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LEGADO

Una historia de 60 años
cmc symbol

PIONEROS

Valentino Cuoghi y Romano Marangoni fundaron la empresa CMC en 1961.

Una única prioridad: escuchar al Cliente y crear para él espacios de vida y de trabajo con un confort inigualable. Para que se sienta siempre en casa cuando por motivos de trabajo tenga que viajar.

Los orígenes

Una mirada al pasado

Valentino y Romano decidieron unir sus fuerzas y sus pasiones creando la empresa CMC cuando tan solo tenían algo más de veinte años. En su pequeño taller se dedicaron en un principio a la elaboración de la madera y a la producción de marcos. Durante el periodo de la posguerra, la llegada de carruseles a los pueblos fue motivo de alegría y despreocupación. En Bergantino, un pueblo con originalmente una docena de familias itinerantes, muchas empresas cambian su producción para desarrollarse en el campo de los carruseles, pasando a convertirse en las denominadas «fábricas de los sueños”. CMC fue parte de esta evolución: Valentino y Romano empezaron a construir las primeras casas móviles para ofrecer a los viajeros un ambiente que, aunque fuese sencillo, les permitiese afrontar el largo periodo del viaje. Empezaron a readaptar antiguos autobuses escolares de los años 30, que habían dejado de utilizarse, creando en su interior el espacio necesario para los servicios básicos, como una cama y una pequeña cocina.

En unos años, cuando mejoraron las condiciones económicas, las casas móviles se volvieron más cómodas. Los autobuses escolares se sustituyeron por estructuras construidas sobre remolques y semirremolques. Las fábricas de CMC crecieron, permitiendo desarrollar en su interior todas las fases del proceso productivo, desde la carpintería a la ebanistería.

El progreso

Pasión por nuestro trabajo y competencia

Han pasado 60 años desde aquel enero de 1961. Hoy son Vanni y Marco, los hijos de Valentino y Romano, quienes dirigen la empresa con una fuerte orientación hacia la innovación.

Con el paso de los años CMC se ido convirtiendo cada vez más en sinónimo de elegancia, sofisticación, firmeza y unicidad. El boca a boca positivo ha permitido que la empresa se gane la confianza de los mercados extranjeros, primero la del francés, y llegue a conquistar después los mercados de Noruega, Suecia, Inglaterra, Suiza y Alemania. Un crecimiento en fuerte expansión. La valorización del carácter artesanal representa la esencia de la fuerza de CMC.

La decisión de continuar fabricando un número limitado de vehículos al año permite dedicarles una atención obsesiva. Cada fase está diseñada y ejecutada cuidando al mínimo los detalles y controlada por los titulares, que con su experiencia y su pasión por la perfección no admiten que se ponga en riesgo la calidad.

Además de la creación de sinergias con centros de investigación y universidades para la búsqueda de nuevos materiales, en los últimos años CMC ha realizado inversiones importantes en la sección de producción, con la adquisición de nueva maquinaria y la adopción de innovaciones en los procesos de elaboración, y en la sección de diseño, a través de la creación de un equipo de desarrollo compuesto por proyectistas mecánicos y diseñadores, capaces de crear soluciones excepcionales desde el punto de vista técnico y arquitectónico.